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La Gran Pérdida

La Gran Pérdida

Daniel 1:1-2 “En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitio. Y el Señor entrego en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa de su dios, y coloco los utensilios en la casa del tesoro de su dios”.

El juicio de Dios contra Judá vino como consecuencia de los pecados abominables que se cometieron durante el reinado de Manasés. Manases, hizo olvidar los principios y las promesas de Dios estableciendo cambios y reformas en las leyes que regían durante el reinado del rey Ezequías, su padre, quien reino de acuerdo con los mandamientos de Dios, y fue prosperado.

Manases, cometió pecados, atrocidades y  permitió prácticas  liberales en la vida del pueblo de Judá.  2R 21:9 dice: “los indujo a que hiciesen más mal”. No quisieron
escuchar a sus profetas, sino que más bien los mataron.  Como consecuencia, por el juicio de Dios fueron invadidos por saqueadores babilonios, arameos, moabitas y amonitas, y se llevaron lo más valioso de la casa de Dios.

Qué tipo de saqueadores están invadiendo hoy en día a la humanidad? Y cuales son los utensilios de Dios que se están robando?

La tolerancia al pecado abre puertas al reinado del enemigo; el diablo, conocido también como satanás, la serpiente antigua, el enemigo de todos los tiempos; seduce, atrapa y usa a los seres humanos como sus instrumentos.

Durante los últimos 50 años, La Palabra de Dios ha venido siendo relegada; desde entonces, ha crecido el número de ateos, la proliferación de religiones falsas, los seguidores de culto al diablo, se han invertido los principios y valores de vida , etc.

Generaciones enteras se están perdiendo porque los saqueadores: el alcohol, las drogas, diversas doctrinas de engaño, la confusión de identidad, la práctica del aborto y otras formas de vida pecaminosa, están invadiendo en  los hogares para llevarse cautivos(as) a los hijos(as),  y sean instrumentos de servicio a satanás.

El ejercicio del sacerdocio

El sistema de valores invertidos, está afectando no solo a las familias, y a la sociedad en general, sino también a un gran número de iglesias, que han perdido el ejercicio de un sacerdocio verdadero y  santo. Ante la falta de firmeza en la aplicación de los principios y mandamientos de Dios (la sana doctrina) se mezclan con la corriente de las influencias pecaminosas del mundo. Por tanto, están viviendo en tibieza espiritual y no están cumpliendo la misión de ser sal y luz a las naciones.

Los padres, como sacerdotes de Dios en la familia

  • Los padres, debemos instruir a nuestros hijos en la Palabra de Dios. Prov. 22:6, dice: “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”;
  •  Transmitir y reflejar la paternidad y atributos de Dios (soberanía, santidad y amor incondicional);
  • Instruir en dirección y visión espiritual; decir como Josué “Yo y mi casa serviremos a Jehová” Josué 24:15.

Los pastores y ministros, como sacerdotes de Dios  en la iglesia

La misión de los pastores es guiar a sus miembros por medio de la Palabra de Dios. No de doctrinas,  no de religiones, no de palabras de hombres, sino de la Palabra de Dios, que es la lámpara que Dios nos dejó para guiarnos y  no nos perdamos. Jesús le dijo a Pedro “apacienta mis ovejas” después de asegurarse que Pedro lo amaba. La pregunta es, usted ama a Jesús? Aunque la pregunta fuera por enésima vez, usted confirmaría que sí, ama a Jesús?; si su respuesta es sí, que es lo que tendría que hacer?

Ezequiel 34:7-10 “Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.

El precio por el rescate

Jesús vino para recuperar lo que se había perdido;  nos pide que recordemos permanentemente el alto precio que fue pagado  por medio de su sacrificio en la cruz Luc 19:10 “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”.

La misión que tenemos como sacerdotes del reino de Dios es cumplir la gran comision,  anunciar el evangelio de salvación, enseñar y santificar al pueblo de Dios, hasta que el Rey de Reyes, vuelva.

Gladys

Gladys Arce
Fundadora-Directora “Oportunidades”
revistaoportunidades.com

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